Pláticas de Dos Angelitos
Esta Historia fue escrita tambien por mi papi, y narra casi a la perfección nuestras vidas, sentimientos, vivencias.....
Hace tres años cuando ibas a nacer sentí a nuestra mamá triste. No sabía que pasaba, pero con el pasar del tiempo fui comprendiendo que ibas a nacer con “mielomeningocele”. Me explicaron que significaba “miel que vino del cielo”, que eras un regalo de Nuestro Señor Jesús y me dijeron que te llamarías María Isabella de Jesús y por eso te decimos Mari.
Recuerdo que fuimos a otro país, donde pasamos Navidad, lejos de casa, pero todos juntos: papá, mamá, mita, popo, mimi y Margarita y también estuvimos en el pensamiento de toda la familia y amigos que estaban pendiente de vos. Una mañana me dijeron que habías nacido, pero que ibas a pasar varios días con los doctores, en el hospital. Me contaron que los doctores cerraron tu espaldita y le dijeron a mamá que ibas a estar bien. Cuando te vi, por primera vez, te vi pequeñita, pero sentí que creceríamos, jugaríamos e iríamos juntas a la escuela.
Mamá dice que: “los sentimientos de ternura, las risas por cada ocurrencia que decís, el orgullo que les das por cada meta alcanzada y muchas otras cosas más han borrado el sentimiento de dolor que una vez esa noticia le causó”.
Sí, Marce! Yo también sentí la preocupación de mamá cuando los doctores le dijeron que nacería con “mielomeningocele” y que no podría mover mis piernitas, ni caminar, pero también sentí cómo papá y mamá siempre confiaron en Nuestro Señor Jesús y me aceptaron como un angelito venido del cielo. Esa noche, recuerdo, que llegaron a casa de mita y popo y les dijeron que Nuestro Señor les daría amor, fuerzas, paciencia e inteligencia para hacerme crecer y enseñarme a vivir y salir avante aun entre tropiezos y dificultades. Hoy mamá está serena y cuando se aflige siempre llama a Nuestro Señor y a nuestra madrecita, la Virgen María, quienes le enseñan el camino de la calma y el sosiego, el camino de la esperanza y la alegría.
Mari, ya han pasado tres años desde que naciste. Me doy cuenta que no podés mover tus piernitas y que tampoco podés caminar, sin la ayuda de tus ortesis. Qué alegría sintió mamá cuando lo hiciste por primera vez! Qué alegría sintió la primera vez que pudo tenerte entre sus brazos, cuando me dijo que te tocara y te diera un beso. Algunas veces he sentido la ausencia de mamá y me preguntaba por qué. Hoy he aprendido que mamá tenía que salir para que te curaran los doctores. Cada vez te extrañé mucho. Me he dado cuenta también que te han operado varias veces. La última vez, cuando saliste de la sala de operación, me dejaron verte, de inmediato, aunque fuese aun niña, porque supieron que era tu hermana mayor. Tengo una foto que nos tomaron con mamá ese día. Nos vemos alegres porque todo había salido bien. Nuestro Señor siempre estuvo allí con vos y nosotros.
Marce, yo sentí el calor de mamá cuando me chineó la primera vez. Con su sonrisa me decía que todo iba a estar bien y que íbamos a dar grandes sorpresas para la alegría de toda la familia. Qué grande es nuestra familia, verdad? Somos muchos! Yo también le sonrío a ella y la primera vez fue para decirle que, con ella, me sentía protegida y segura. También sonrío cada día que despierto y te encuentro allí, al lado mío. Cuando salgo con mamá para que me curen, siento tu ausencia y me hacen falta nuestras pláticas de tonterías en las noches y tus respuestas a mis preguntas necias. Te quiero hermana mayor!
Mari, yo también te quiero. Ya durmámonos, pero antes recemos y pidamos a Nuestro Señor Jesús y a la Virgencita María por nuestra mamá, papá, mita, popo, mimi, tías, tíos, primas y primos para que siempre los protejan y guíen por el camino que llega a nuestro Diosito lindo. Hoy, en el día de La Madres, te damos las gracias, mamá, por tenernos, por estar siempre a nuestro lado, por enseñarnos a vivir, por crearnos ilusiones, por contarnos los cuentos antes de dormir. Te queremos mucho, pero muchísimo, mamá!
Recuerdo que fuimos a otro país, donde pasamos Navidad, lejos de casa, pero todos juntos: papá, mamá, mita, popo, mimi y Margarita y también estuvimos en el pensamiento de toda la familia y amigos que estaban pendiente de vos. Una mañana me dijeron que habías nacido, pero que ibas a pasar varios días con los doctores, en el hospital. Me contaron que los doctores cerraron tu espaldita y le dijeron a mamá que ibas a estar bien. Cuando te vi, por primera vez, te vi pequeñita, pero sentí que creceríamos, jugaríamos e iríamos juntas a la escuela.
Mamá dice que: “los sentimientos de ternura, las risas por cada ocurrencia que decís, el orgullo que les das por cada meta alcanzada y muchas otras cosas más han borrado el sentimiento de dolor que una vez esa noticia le causó”.
Sí, Marce! Yo también sentí la preocupación de mamá cuando los doctores le dijeron que nacería con “mielomeningocele” y que no podría mover mis piernitas, ni caminar, pero también sentí cómo papá y mamá siempre confiaron en Nuestro Señor Jesús y me aceptaron como un angelito venido del cielo. Esa noche, recuerdo, que llegaron a casa de mita y popo y les dijeron que Nuestro Señor les daría amor, fuerzas, paciencia e inteligencia para hacerme crecer y enseñarme a vivir y salir avante aun entre tropiezos y dificultades. Hoy mamá está serena y cuando se aflige siempre llama a Nuestro Señor y a nuestra madrecita, la Virgen María, quienes le enseñan el camino de la calma y el sosiego, el camino de la esperanza y la alegría.
Mari, ya han pasado tres años desde que naciste. Me doy cuenta que no podés mover tus piernitas y que tampoco podés caminar, sin la ayuda de tus ortesis. Qué alegría sintió mamá cuando lo hiciste por primera vez! Qué alegría sintió la primera vez que pudo tenerte entre sus brazos, cuando me dijo que te tocara y te diera un beso. Algunas veces he sentido la ausencia de mamá y me preguntaba por qué. Hoy he aprendido que mamá tenía que salir para que te curaran los doctores. Cada vez te extrañé mucho. Me he dado cuenta también que te han operado varias veces. La última vez, cuando saliste de la sala de operación, me dejaron verte, de inmediato, aunque fuese aun niña, porque supieron que era tu hermana mayor. Tengo una foto que nos tomaron con mamá ese día. Nos vemos alegres porque todo había salido bien. Nuestro Señor siempre estuvo allí con vos y nosotros.
Marce, yo sentí el calor de mamá cuando me chineó la primera vez. Con su sonrisa me decía que todo iba a estar bien y que íbamos a dar grandes sorpresas para la alegría de toda la familia. Qué grande es nuestra familia, verdad? Somos muchos! Yo también le sonrío a ella y la primera vez fue para decirle que, con ella, me sentía protegida y segura. También sonrío cada día que despierto y te encuentro allí, al lado mío. Cuando salgo con mamá para que me curen, siento tu ausencia y me hacen falta nuestras pláticas de tonterías en las noches y tus respuestas a mis preguntas necias. Te quiero hermana mayor!
Mari, yo también te quiero. Ya durmámonos, pero antes recemos y pidamos a Nuestro Señor Jesús y a la Virgencita María por nuestra mamá, papá, mita, popo, mimi, tías, tíos, primas y primos para que siempre los protejan y guíen por el camino que llega a nuestro Diosito lindo. Hoy, en el día de La Madres, te damos las gracias, mamá, por tenernos, por estar siempre a nuestro lado, por enseñarnos a vivir, por crearnos ilusiones, por contarnos los cuentos antes de dormir. Te queremos mucho, pero muchísimo, mamá!
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