Historia de un Angelito 2
"Este poema lo escribió mi papá para Mari. Para mi tiene un gran significado porque describe lo que hemos pasado todos en la familia y también porque lo escribió el":
Historia de un Angelito 2
Señor mío! Hace dos años que me mandaste a la tierra, sin mis alas y con la espalda dañada. Como Tú me dijiste los doctores repararon mi espalda, aunque antes le dijeron a papá y mamá que venía con “mielomeningocele”. Pero siempre recuerdo que me dijiste que eso quería decir “miel que vino del cielo”. Y de verdad, mis papás siempre dicen que soy un ángel que vino del cielo.
Te doy gracias Señor porque me mandaste a una familia que desde siempre me ha querido. Me diste una mamá y un papá que siempre están pendiente de mí. También me diste unos abuelos que me miman mucho y una hermana con quien comparto un lindo cuarto, casi de fantasía, pero más aun es mi amiga y protectora. Algunas veces cuando despierto durante las noches, la llamo y ella está allí para contestar mis necedades. La quiero mucho y ella a mí. Tengo primos, primas, tíos y tías que siempre quieren saber de lo que me pasa y de los avances que hago por muy pequeños que sean. Cuando me llevan a los doctores, siempre estoy en sus oraciones. Y se que te piden que me cuides y protejas.
Me doy cuenta que no puedo mover mis piernas, pero mis papás siempre están fortaleciendo mi espíritu y cuerpo para que pueda vencer mis limitaciones. Siempre me dicen que podré llegar a donde me proponga, sin importar que sea una niña especial, como dice mi Mita. Así llamo a mi abuela Martha.
Con unas ortesis y con la ayuda de mamá, di mis primeros pasos. Hace unas semanas he dado mis otros primeros pasos, por mí misma, sola, pero siempre bajo la mirada de mamá. Sentí cuan orgullosa se sintió cuando me vio caminar. Sin esperar mucho, le contó a mi Mita y Popo -así llamo a mi abuelo- con una alegría que no cabía en su corazón y eso que es inmenso. Sentí que lloraba, pero de alegría. Quería decirle: Mamá con tu ayuda todo será más fácil y nada imposible para que no se afligiera por mí porque se que así será.
Te cuento Señor que ya voy a la escuela. Estoy en maternal. He conocido nuevos niños, quienes ya son mis amigos. Comparto con ellos las horas de la mañana, de las 8 a las 11. Estoy aprendiendo a dibujar y cantar. Pronto aprenderé a escribir mi nombre: María Isabella de Jesús. Me gusta mucho ser llamada así. Recuerdo que mamá me dijo que escogieron mi nombre por amor a tu hijo Jesús y a nuestra madre María. Nunca lo podré olvidar.
También te cuento que he pasado por unos ratos difíciles. Los doctores han tenido que reparar la válvula que tengo en mi cabecita para que el “agua bendita” que pusiste allí también llegara a otras partes de mi cuerpo. Mis papás se han preocupado mucho, pero siempre han mantenido la Fe en ti, mi Señor. Todos los días me encomiendan a Tí y a nuestra madre, la Virgen María. Y Tú, Señor, siempre has respondido a sus plegarias. Por eso estoy bien!
Señor! Te dije que te escribiría nuevamente. Te cuento todo esto para decirte que me diste a la mejor familia del mundo. Y se que todo saldrá bien, aunque mis papás, algunas veces se preocupen. Gracias Señor!
Te doy gracias Señor porque me mandaste a una familia que desde siempre me ha querido. Me diste una mamá y un papá que siempre están pendiente de mí. También me diste unos abuelos que me miman mucho y una hermana con quien comparto un lindo cuarto, casi de fantasía, pero más aun es mi amiga y protectora. Algunas veces cuando despierto durante las noches, la llamo y ella está allí para contestar mis necedades. La quiero mucho y ella a mí. Tengo primos, primas, tíos y tías que siempre quieren saber de lo que me pasa y de los avances que hago por muy pequeños que sean. Cuando me llevan a los doctores, siempre estoy en sus oraciones. Y se que te piden que me cuides y protejas.
Me doy cuenta que no puedo mover mis piernas, pero mis papás siempre están fortaleciendo mi espíritu y cuerpo para que pueda vencer mis limitaciones. Siempre me dicen que podré llegar a donde me proponga, sin importar que sea una niña especial, como dice mi Mita. Así llamo a mi abuela Martha.
Con unas ortesis y con la ayuda de mamá, di mis primeros pasos. Hace unas semanas he dado mis otros primeros pasos, por mí misma, sola, pero siempre bajo la mirada de mamá. Sentí cuan orgullosa se sintió cuando me vio caminar. Sin esperar mucho, le contó a mi Mita y Popo -así llamo a mi abuelo- con una alegría que no cabía en su corazón y eso que es inmenso. Sentí que lloraba, pero de alegría. Quería decirle: Mamá con tu ayuda todo será más fácil y nada imposible para que no se afligiera por mí porque se que así será.
Te cuento Señor que ya voy a la escuela. Estoy en maternal. He conocido nuevos niños, quienes ya son mis amigos. Comparto con ellos las horas de la mañana, de las 8 a las 11. Estoy aprendiendo a dibujar y cantar. Pronto aprenderé a escribir mi nombre: María Isabella de Jesús. Me gusta mucho ser llamada así. Recuerdo que mamá me dijo que escogieron mi nombre por amor a tu hijo Jesús y a nuestra madre María. Nunca lo podré olvidar.
También te cuento que he pasado por unos ratos difíciles. Los doctores han tenido que reparar la válvula que tengo en mi cabecita para que el “agua bendita” que pusiste allí también llegara a otras partes de mi cuerpo. Mis papás se han preocupado mucho, pero siempre han mantenido la Fe en ti, mi Señor. Todos los días me encomiendan a Tí y a nuestra madre, la Virgen María. Y Tú, Señor, siempre has respondido a sus plegarias. Por eso estoy bien!
Señor! Te dije que te escribiría nuevamente. Te cuento todo esto para decirte que me diste a la mejor familia del mundo. Y se que todo saldrá bien, aunque mis papás, algunas veces se preocupen. Gracias Señor!
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te quiero mucho
tu tia O
tqm,
Melissa